Los conflictos llegan cuando las partes no han acordado previamente cuáles son las condiciones que pretenden para su negocio. Por ello es vital la confección de un contrato por profesionales, con capacidad para interpretar los intereses de las partes, y negociar la inclusión de cláusulas basadas en el animus societatis, es decir, la vocación de aportar bienes con un fin común a fines de lograr beneficios a todos los intervinientes.